<b>CARRETA    DE    LETRAAAASSS</b>

A veces pensar te lleva a escribir; tarea compleja y exige que se tenga disciplina y respeto por los lectores. Sé que tengo errores, pero me exhibo para desarrollar esta habilidad. Ojalá que las críticas sean constructivas y de antemano agradezco su atención al leer estos pensamientos en construcción.

30 abr. 2009

El incógnito fotógrafo


Caminando entre la memoria; unas veces inerte y otra demasiado viva. Se recopila una que otra historia entre los recovecos que develan la mirada y la decisión de fotografiar alguna estampa de luz y parsimonia o el encanto de una hermosa dama.
Esta historia que voy a contar comenzó en relación a dos cosas fortuitas. La primera, un viaje a la ciudad de la nostalgia y la segunda, el regreso y su cumpleaños. Como ella parece tener todo decidí regarle estas letras como testimonio, un año después.
Y aunque todos los días caminan con sus tardes en esa ocasión el esplendoroso sol se vistío de rojo intenso cuyo círculo suspendido adornaba las aguas del mar caribeño. Son aguas de azul topacio cuyos reflejos se matizan en otros tantos azules por la caricia del vaivén ininterrumpido de su cuerpo salado. Mientras la silueta del disco ardiente comenzaba su ritual para perderse entre le umbral del océano. El horizonte se dibuja con aura de misterio –quiero pensar que entre sueño y descanso- para erguirse en la cita del amanecer nuevo. Y ahí estaba usted. La dama de este guión, cuya belleza arrebataba la atención del caminante y el guerrero sol. Aunque su trayecto sideral no detuvo. Iluminó con inusitado color y coronar su presencia y motivar la frescura en aquella pasarela a la orilla del mar.
Su silueta delgada y su vestido de rayas absorbían las miradas y como diva se dejaba retratar con gran seguridad y, es que el resplandor de su rostro nacarado bendecía la mirada. Aun tengo presente el momento en que floreció su sonrisa sobre aquel desconocido solaz cuyo jirón planetario pronto hizo suyo. Fue el otrora conquistador de tierras para asegurar las especias. A usted le bastaron las armas de la belleza para recoger recuerdos en bellas estampas y tatuarlas en el corazón.
Quiero imaginar que fue un descuido del destino visitar aquellas tierras de ensueño. Donde la observé radiante a cada paso; a cada fotografía que de incógnito recogí; noté que gozaba al interior de sus sueños y su rostro concentraba una luz alegría desbordada. Estaba feliz y era preciso retratarla con su naturalidad inusitada.
Sin importar el futuro del mañana su presente camina con un botín de recuerdos. Revisar todas esas fotografías tiene la suma de cuentos, suspiros y nostalgias. Y es que en medio de su musicalidad nació un singular recuerdo de la naturaleza. Se combinó aquel atardecer para pintar el cuadro vivo entre su alma y el ocaso. Me pregunto ¿Qué hubiera acontecido en aquella puesta de sol sin su presencia fortuita? Quizás regresae a buscar la respuesta a la orilla de aquel malecón.
Y aunque auscultada por la fría lente, la memoria digital deleita con sus ecos el devenir de los días. Cuando absorta rememora el tiempo podrá volver sobre aquellos momentos cuantas veces quiera. Será redescubrir un atardecer que vive en su mecanismo interno y causante de mis suspiros.
Más Usted, ahora tiene una hermosa postal qué vivirá lo mismo en el archivo de papel o en la madrugada de sus sueños. -Un tesoro que nadie invadirá-. Deje que sus sueños vuelen entre sus recuerdos apilados en su ser y reciba estas líneas de atención de alguien que la tiene en su memoria digital. Simplemente por la casualidad de engalanar aquella tarde de fotografías. Se preguntará el porque he dejado pasar el tiempo. He de contarle que escuché que se aproximaba su cumpleaños en aquella tarde fortuita. Hace un año pero jamás se me ocurrió vincular ambas hechos. Hasta ahora qué revisando los recuerdos apunto que será un buen detalle. Por tanto, el presente va acompañado de un CDs de sus fotografías y un efusivo ¡Feliz cumpleaños!